martes, 22 de marzo de 2016

Camas vacías

Ella llegó sin que nadie más la viera,
le dije espera no camines tan deprisa,
la vida no me busca y no me quedan más premisas,
dame tu risa pa' cantar bajo la brisa,

Que no precisa del amor ni sus promesas,
lágrimas tensas y el alma sobre la mesa,
juguemos a querernos sin medir lo que ello pesa,
hagamos el amor oyendo el Rayo que no cesa,

Ella juzgó dejando a un lado los prejuicios,
fue mi velero en el relevo del desquicio,
posando en mi sus piernas pa' endulzar cada domingo,
bailando con mi voz sobre el calor del precipicio,

Donde el oficio se confunde con querer,
donde querer no se encuentra en apologías,
donde es de día, pero nunca ha habido na' que hacer,
donde el placer es preso el sexo es vana melodía.

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