martes, 29 de marzo de 2016

Qué quieres que haga

Qué quieres que haga, si no me conformo con un amor de cuatro horas; si me agobio cada vez que te demoras; si te veo y te necesito, y me desquito de mis males.
Qué quieres que haga si yo sólo sé amar sin restricciones; sin barreras ni mierdas que nos contradigan. Pero a poco que llegas ya marchaste y así da asco amar.

Relataría esto como lo hace Nach. Diría que me cago en el amor, pero yo soy más del ''Te vi pasar'', desgraciadamente desgraciado en este juego en el que sólo reina el azar.
Y créanme cuando les digo que la poesía no es difícil, ni lo realmente dificil tampoco es llegar al corazón de los demás con tus palabras. Lo más complicado es llegar a tu propio corazón para así poder darle un consuelo; un soplo de aire fresco. Se trata de jugar con las palabras para evitar el vacío que se esconde tras todas ellas.

''Mírame; estoy otra vez jodido,
con los brazos maniatados como Cristo,
por un amor que ni siquiera es del montón,
así soy yo, un genio y un ladrón,

Así soy yo, un genio y un bandido,
no un vendido que se va buscando rimas de cartón,
asi soy yo, un genio y un vagabundo,
regalándote palabras pa' volver a verte
(aunque sólo sea un segundo).''

lunes, 28 de marzo de 2016

Me gusta cómo eres

Me gusta estar contigo porque verte es como un regalo en un mundo donde sólo existen guerras y desorden, aunque el desorden no siempre sea malo y el querer a veces también mate.

Me gusta el runrún de la guitarra en las de Pau Donés porque me recuerda que la vida es lo que es, sin aditivos ni mierdas que me alejen de ti, aunque las redes sociales sean la lacra que siempre nos separa el uno del otro.

Me gusta la aceptación en cada uno de tus rechazos porque te dejas entrever incluso cuando no quieres; y eso te hace mejor aún, pero no me gusta el rechazo en tu aceptación porque su presencia es tan dolorosa que a veces prefiero alejarme de ti.

Me gusta mirarte a los ojos, tocar tu piel desprevenida, la sonrisa de tus labios cada vez que me sonrojo, el antojo de besarte sin que lo sepas; soñar contigo incluso cuando ya has hecho la maleta.

Dicen que hablo demasiado del parnaso en mis canciones, que el paraiso es para ilusos que no creen en imposibles, pero yo les digo que ellos no saben una mierda.
Cómo explicarles lo que se ve tras mis retinas si no saben lo que es crecer entre despedidas, si ni siquiera saben lo que duele el amor bajo esta piel.

No pueden decirme nada porque no saben lo que es hablar cada madrugada con el silencio para contarle a él las verdades, guardando las mentiras para la sociedad, que seguro se las merecen más (el silencio al menos me escucha). Y pensarán que estoy loco mas les doy la razón, pero díganme ustedes si prefieren ser una persona cuerda en un país de locos, donde se compra el amor por diez monedas.
Yo no quiero formar parte de esa mentira, discúlpenme por ser de esta manera, pero no concibo otra posibilidad a la hora de afrontar la realidad.

Seguiré esperándote en el cuarto piso, como te dije; sin aditivos, pero recuerda que la eternidad tan sólo dura un momento, así que no tardes.

domingo, 27 de marzo de 2016

Qué sabes de mi (Parte III)

Entonces, dime cariño; qué sabes de mi,
de mis esperas, de mis llantos, de mi ralentí,
de cómo esquivo a la verdad en mi presente
y terco me destripo con el boli como bisturí,

Lo que supone para mi vivir,
de las palabras que te escribo cuando me levanto,
de la alegría efímera, del desencanto
que me brindan las estrellas cuando dejo que estas sean mi manto,

De cuando pillo borracheras pa' olvidarte,
de las promesas incumplidas por besarte,
de escribir una canción y delinquir,
no sé yo quien soy; qué vas a saber de mi.

Qué sabes de mi (Parte II)

Así que dime, qué sabes de mi,
de servir mil versos para que lo vean las flores,
de mis pasiones, de mi calma, de lo que me pone,
del desengaño en el rebaño de esos corazones,

De acercarme a la tormenta,
nacer bajo teoría haciendo práctica mi ciencia,
de la paciencia que a veces llega tarde,
del rap y sus alardes, del amor y su tacto cobarde,

De cuando entro por la puerta y vuelvo a verla,
de religiones que sólo nos cuentan mierdas,
de mis creencias más allá del fanatismo,
del algoritmo que destila la verdad eterna,

De la sonrisa en el pecado entre sus piernas,
de su regazo, de no volver a verla,
de su rechazo destapado por mi pena,
la felicidad no está en la casa; hoy cumple condena.

Qué sabes de mi (Parte I)

Dime cariño; qué sabes de mi,
de la batalla que me salva de su frenesí,
de las palabras que mantengo conmigo mismo,
no es cuestión de honor; sino de puro egocentrismo,

De como me destruyo todos los domingos,
de como escribo con la luz prendida al mínimo,
de mis momentos íntimos, de las miradas,
de como entre sus piernas recurrí a mi retirada,

Sigo aquí, plantao' en el cuarto piso,
haciendo la comida pa' mi abuela que siempre me quiso,
dejé las niñerías en el patio del colegio
y salgo por las noches bajo un cielo que vive indeciso,

Haciendo rap pal' pueblo no pa' divas,
que aquí este escriba está cansao' de sus mentiras,
de sus ruinas, del verano, del veneno del pasado,
de las cantinas y su amor de segunda mano.


Volvemos

Volvemos a escribir bajo las sombras. A la lucha eterna contra los domingos y sus consecuentes derrotas porque aquí no hay quien gane.

Volvemos a cazar palabras para ver cual es la combinación que me lleva a separarme más del hastío y menos de mi cordura y al final siempre salgo perdiendo.
Salgo perdiendo porque tengo un corazón en ruinas, que aún no se ha reformado y ya está de nuevo en pedazos; porque me he levantado borracho otra vez y, joder, cómo lo echo todo de menos. Porque aquí es donde acaban las memorias de toda una semana; donde viene a morir el silencio.

Y es que en el fondo este es mi sitio. No puedo pedirme más a mi mismo; Hemos añadido una hora más y siento que el tiempo me está robando vida, claro, como siempre.

El teléfono suena, el presente continúa y yo estoy aún en pijama. No me apetece salir de aquí porque nada me interesa ahora mismo y si algo no me apasiona; lo mando a la mierda.

En fin, volvemos a regatear a los sentimientos, a mirarnos a la cara mutuamente, a desearnos, pero no decirnos nada; eso lo hacemos como nadie (y como todos).

Y yo vuelvo a esperarte; siempre soy yo el que vuelve a esperarte mientras el tiempo me sigue robando; mientras el teléfono suena (y no es para mi); mientras lo mando todo a la mierda y me sigo acercando al hastío a la par que me alejo de mi cordura; mientras sigo batallando aún sabiendo que esta lucha está abocada al frascaso.

Sean felices,

O inténtenlo.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Miedo

Estoy lejos de la aventura del querer,
lejos del odio, de la risa, del placer,
lejos de todo y sin embargo cerca;
ardiendo en el deseo de tenerla,

Y aquí sigue pasando el tiempo,
cada latido es una soga en el pescuezo,
lejos de todo y sin embargo cerca,
siempre a la espera de Cupido y sus promesas,

Siempre pendiente del siguiente amanecer,
de las deshonras que propone la aventura de crecer,
tengo familia allí en cielo que protege mis espaldas
no necesito a Dios, con ellos me basta,

Tengo miedo, pero te necesito,
eres la gota oculta que colma el edén del paraiso,
el dios sin nombre de las noches que impreciso
por jugarme el corazón sin tu permiso.

martes, 22 de marzo de 2016

Camas vacías

Ella llegó sin que nadie más la viera,
le dije espera no camines tan deprisa,
la vida no me busca y no me quedan más premisas,
dame tu risa pa' cantar bajo la brisa,

Que no precisa del amor ni sus promesas,
lágrimas tensas y el alma sobre la mesa,
juguemos a querernos sin medir lo que ello pesa,
hagamos el amor oyendo el Rayo que no cesa,

Ella juzgó dejando a un lado los prejuicios,
fue mi velero en el relevo del desquicio,
posando en mi sus piernas pa' endulzar cada domingo,
bailando con mi voz sobre el calor del precipicio,

Donde el oficio se confunde con querer,
donde querer no se encuentra en apologías,
donde es de día, pero nunca ha habido na' que hacer,
donde el placer es preso el sexo es vana melodía.

domingo, 20 de marzo de 2016

Monalisa

Ella era astuta; yo sólo un telonero,
el aguacero; la lluvia de frebero.
Ella era el sol, calor pa' mi derrota,
la bancarrota en tiempos de dolor y fuego,

la monalisa vestida sin su sonrisa,
la leve brisa que me salva del hastío,
que aquí hace frío, pero ya no importa nada,
yo fuí aquel guerrero que hizo guerra sin su espada,

Siempre esperando, montado en mi vespino,
pensando en los caprichos que alberga el destino,
pensando en ti, pensando sólamente en ti,
en el amor que no ha llegado y parece que ya está aquí,

¡Qué caprichoso eres! Maldito seas,
tú que me sonsacas hasta el alma por placer,
tú que vistes rimas de la noche hasta el amanecer,
pa' verme preso del subyugo en el placer,

Déjame ser, no es por volver sino por ver
el cauce de tus ojos confundidos al ayer,
la bancarrota en tiempos de dolor y fuego,
la monalisa sin sonrisa y prisa por nacer.

viernes, 4 de marzo de 2016

Amaneciendo

Yo no soy poeta, porque no sé de poesía,
no entiendo esa mierda a la que llaman rebeldía.
he dejado de hacer arte y me hice la maleta
que la vida no me llama y mi cama sigue vacía,

Amaneciendo borracho, con una copa de ron
y el mismo colocón de algún finde pasado,
creando algo menos bello, pero más real,
sacando a la luz mi ''yo'' más visceral,

Sufriendo sobredosis de realidad cada domingo,
cantando bingo sin cartón, matándo al poeta
que llevo dentro y dando vida al que narra la canción,
por si algo falla cuando acabe la función,

Tratando de hacer que todos comprendan
sin explicarles que el verdadero sentido de la comprensión,
no es en sí la esencia, sino la virtud,
no es en sí el poeta, sino la brecha de su corazón.

Viajes

Conocí a mi musa a las puertas del infierno; ella con alas blancas y yo con la misma fe que tiene un hombre muerto, la camisa llena de manchones y lágrimas con sabor a derrota.
Yo, mientras tanto, seguía bailando con las palabras, tratando de ser justo cuando menos debía, cebándome con el placebo que proporcionaban sus desventuras fusionadas con las mías.

Ella no sabía que yo era el capitán de esta voz rajada, de las flores que nacieron bajo las brechas del asfalto buscando el sol que nunca llega tras la nube, pero que un día llegó.
La miré y en sus ojos vi la llama que le faltaban a mis versos, el tic-tac que perdí en el compás desacompasado de mi vida. Así que le cogí la mano y la invité a mi viaje de ida, pero no de vuelta. Dudosa, se aferró a mi con la misma incertidumbre que narraban mis poesías; el frenesí de mi día a día, mis locuras y mis ratos de efímera cordura.

Yo le regalé algún verso, pues mis besos aún no estaban valorados. La sensación de morir preso siempre quedaba presente cada vez que volvía a abrir la boca para hablar de mis sentimientos.
Fue mi baluarte en tiempos de guerra; el lienzo sobre el que yo imaginaba mis más sinceras pasiones, cuando por pasiones me refiero a desgarrar cada segundo que me dió la vida.

No sé dónde acabará este viaje de ida; sólo mírame a los ojos, cédeme tu rutina; construye mi corona de espinas y si hoy tengo que morir que sea contigo para poder mirarte, mientras mi segundo viaje al infierno acecha la necesidad de volver a buscarte.