lunes, 22 de febrero de 2016

Pasos

Algún día te darás cuenta

La vida es un lobo con piel de cordero, pero eso es algo que ya sabemos. Es un contínuo despertar; idas y venidas buscando algo que nos haga feliz sin saber que lo que realmente nos hace crecer lo tenemos justo delante de nuestras narices; que el amor no se busca, se encuentra.

Fue entonces cuando aprendí a valorar el secreto que se escondía detrás de tumbarme al sol y acariciar a mi perra, detrás de pasarme el día jugando con mi hermano tratando de ser el reflejo que albergara la paz que guía su camino, detrás de sentir cómo se me eriza la piel con un verso o detrás de perderme por las calles de mi ciudad.

Ahora todo es más perverso. Ya no existen baladas que complementen una noche perfecta. Sólo hay restos de ''si te he visto no me acuerdo.''
Ya no hay cartas de amor. La gente no sabe escribir te quiero sobre un lienzo; tan sólo mandan ''emojis.''
Ya no acostumbramos a mirarnos a los ojos para amar en silencio; acostumbramos a pelear por ser más y acabamos siendo menos.

En cuanto a mi, no tengo mucho que ofrecer que no sean versos desarraigados, protestas en contra de todos mis sentimientos, mal humor a veces y un continuo camino empedrado entre bulos y palabras ajenas que me acercan cada día a conocerme a mi mismo, concienciándome de que realmente crecer es aprender a despedirse.

domingo, 14 de febrero de 2016

Yo

Yo he estado en esos labios,
conocí la pena en el escalafón de sus extrarradios,
fuí guardian, corcel, emisario,
galán, ladrón, mercenario,

Yo viví preso de sus caderas,
arrastré conmigo más de mil condenas,
fuí el derroche, la llama, el frío,
el acento puro del hastío,

Yo cabalgué sus desmesuras,
supe de la paz en la guerra de su locura
y fuí soldado, enemigo, preso introvertido;
la leve luz de un beso que nunca he merecido.

domingo, 7 de febrero de 2016

Poesía

Tu querías poesía sin saber que la poesía no se hace.

Querías ver el mundo bajo tu único prisma; pendiente sólo de lo que te complacía, pero nunca preguntabas y en tu tacto eras rebelde, constante, ilusa; malhumorada.
Querías hacerle el amor al cielo sin saber que el cielo no entiende de amor más que aquel amor concebido como meramente emocional.
Sin entender; querías tener conocimiento y las palabras son fugaces; son estrellas en la piel del aire, que hoy están, pero mañana nadie sabe.

Por otro lado he de reconocer que hay veces en las que te admiro y entonces dejo de rehuirte buscando el enfado para luego inútilmente hacer las paces y ponerle broches a la pasión que moldea mis estandartes.

Entonces me vuelvo a quedar sólo; con mi soledad y mi locura que siempre me acompañan y me vuelvo a hundir porque tu pides sin dar a cambio y, si es cierto que el amor hoy día es más precario, dime: ¿Le has preguntado acaso tú lo que quiere a la poesía?,