sábado, 5 de septiembre de 2015

Parnaso

La miré a los ojos y en el final de sus suspiros vi el principio de mis versos; un camino empedrado de tiempo y alguna que otra maravilla que me aterraba, pero no dejaba de ilusionarme con la misma desilusión que provoca la incertidumbre de no saber lo que es querer a una persona, de no saber lo que es valorar la fugacidad de los momentos de la vida.

Aferrado a mi parnaso sigo escribiendo para los que me bancan, para los que siguen creyendo en mi, para los que se atreven a ir más allá sin importar el por qué. Para los que luchan contra el poder injustificado, para los que lloran a cara descubierta, para los que aman con el corazón en la mano y no en la billetera.

Seguiré escribiendo para el que me lea, para el que me crea y vea en mi un espejo, un desahogo, un pedacito de paz entre tanta guerra. Seguiré escribiendo por y para mi, para los que se sigan atreviendo a ir más allá.

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