martes, 22 de septiembre de 2015

Te necesito

Te necesito como la ola al mar,
como el Sol amar la Luna llena,
rendir cuentas al cielo y tirar
besos por curar alguna pena,

te necesito como el barco su zarpar,
la vida que no supe encontrar
y que ahora se desmelena
hasta el último suspiro por volar,

te necesito como el cuerpo al corazón,
como el pájaro a su nido y cada cielo,
como el loco que no tuvo razón
y su razón fue rica en el desvelo,

te necesito como el ojo su mirar,
como el llanto en sal su rebeldía
y que el cielo caiga en mil pedazos
si es para volverte a abrazar.

Carta de amor, para el amor que ya se ha ido.

Finalmente comprendí que esto más que una canción, era una declaración de las enemistades que se encuentran dentro de mis sentimientos.

La quise hasta doler; hasta morir por cada segundo de su tiempo que invirtió en soñar conmigo y yo con ella, hasta amarrar todos mis resortes para que nuestro barco no naufragara nunca. Pero naufragó. Se perdió entre las olas de mares que ni si quiera conocíamos, entre la ventisca de febrero y la crueldad de un cálido verano lleno de momentos fríos, ásperos y desgraciadamente; inolvidables.

Tú me enseñaste a vivir en este cruel presente, me enseñaste que el amor del bueno ni se compra ni se vende, ni siquiera supe hacerte caso y ahora sigo dando vueltas, asimilando que rechacé a todo aquel que realmente me entendió, pero sin quererlo vuelves a mi mente como un trueno, te reiteras en mi vida sin querer y me desespero cuando cada noche, sin faltar alguna, me codicia tu veneno; como la droga que me salva de todos mis típicos aguaceros. De mis idas y venidas, de esta montaña rusa que es mi vida.

Mi dulce piel canela, mi reina mora; sólo tú abres mi coraza para entrever lo que me sobra. Me cuesta, dar un paso y no tenerte; eres la alegría inerte que mi propia atmósfera encerraba, una ténue luz brillante que me deja verte. Desaprendí a quererte y ahora me doy cuenta de que hay historias que no acaban.

Si algún día Dios se cobra por venganza mis pecados; olvidaré el presente para volver a tu lado, que a cada poco me desata en el dolor y acabo cantando canciones de amor, para el amor que ya se ha ido, sintiendome perdido en mi cuna de pudor y tirándolo todo cuando ni tan siquiera estuve convencido de tirar nada.

Me convertiste en mejor persona y cada vez que me lo reconozco a mi mismo me doy de bruces con mi propia realidad, me revelo a mi sentir y cada noche al cerrar los ojos te veo; nuestra historia continúa en una especie de mundo paralelo que sólo conocemos nosotros. Soy sin ser testigo de tu desdicha sin apenas verte; sabiendo donde queda el paraiso. Pero aún sigo perdido porque no quiero entender que prefiero un día en el infierno a tu lado, a una eternidad en el cielo sin estar junto a ti.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Pellejo

Quiero salir de aquí y si el cielo queda lejos
me compro unas alas, me cambio de pellejo,
prefiero ser un ángel en un mundo perverso
que ser un demonio en la pausa de mis versos,

Hago lo que quiero en el rellano del festejo
de las almas caidas por amores más inciertos,
que cobardes dictadores hacen peso viejo
de aguas distraidas y balones con efecto,

Si esto dices que es poesía ve a mirar tu feudo,
los pastos de la vida que cuidabas con esmero
hoy son mutilados por canciones del olvido,
el pasado ha vivido entre constantes aguaceros.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Parnaso

La miré a los ojos y en el final de sus suspiros vi el principio de mis versos; un camino empedrado de tiempo y alguna que otra maravilla que me aterraba, pero no dejaba de ilusionarme con la misma desilusión que provoca la incertidumbre de no saber lo que es querer a una persona, de no saber lo que es valorar la fugacidad de los momentos de la vida.

Aferrado a mi parnaso sigo escribiendo para los que me bancan, para los que siguen creyendo en mi, para los que se atreven a ir más allá sin importar el por qué. Para los que luchan contra el poder injustificado, para los que lloran a cara descubierta, para los que aman con el corazón en la mano y no en la billetera.

Seguiré escribiendo para el que me lea, para el que me crea y vea en mi un espejo, un desahogo, un pedacito de paz entre tanta guerra. Seguiré escribiendo por y para mi, para los que se sigan atreviendo a ir más allá.