lunes, 15 de junio de 2015

De ilusiones se vive

Hemos nacido para soñar. Somos soñadores, todos y cada uno de nosotros soñamos con lo que tenemos, con lo que no tenemos, con lo alcanzable y con lo que creemos que nunca podremos alcanzar. No hay nada más bello y puro que soñar, que tener esperanza; porque de ilusiones se vive.

Soñamos con amar, con ser amados, con encontrar lo que todos quieren encontrar sin saber cómo lo haremos si quiera. Soñamos con mirar hacia la luna buscando una respuesta y haciendo alguna que otra pregunta que nos libre de nuestra incertidumbre; porque cuando un amor se acaba, lo entorpecemos con nuestra impaciencia, con nuestras ganas de amar teniendo aún el corazón roto, en pedazos que buscan recomponerse antes de encontrar algún otro camino.

De esta manera, vamos dando rodeos a la vida una y otra vez, sin darnos cuenta de que lo mejor siempre llega cuando menos te lo esperas, de que el amor verdadero ni se busca, ni se fuerza, ni se encuentra. Es un amor que se construye, que surje a partir del más puro de los sentimientos que es el de la ignorancia que supone vivir.

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