domingo, 14 de junio de 2015

Frenesí

Me levanto cada mañana con un ojo abierto y el otro cerrado, no quiero ver el sol, me da miedo despertar y encontrarme con tanta miseria, pero tranquilos, no voy a tratar de hacer una de esas críticas ''constructivas'' sobre cómo debería funcionar la economía de nuestro país. La miseria de la que hablo es otro tipo de miseria, es una miseria social que nos va consumiendo a todos poco a poco.

Estoy cansado de escuchar hablar sobre medias naranjas que acaban siendo medios limones; ásperos, fríos y ácidos. Se ha creado una sociedad en la que se busca un amor de película, en vez de un amor de verdad. Hemos dado pie a un prototipo tan exacto de lo que debería ser la vida que cualquier cosa que se salga de la media natural de nuestros pensamientos nos deja de cuadrar, sin darnos cuenta de que por encima de estos predominan inevitablemente los sentimientos que refieren al corazón, pero no aquel corazón que trata de canalizar nuestro riego sanguíneo, sino un corazón que habla en el silencio de nuestras pasiones, que nos anula o nos da alas para volver a nacer tras cada tropiezo, y es que al fin y al cabo de eso se trata, de caer para volver a levantarse una y otra vez.

Somos estrellas fugaces ante un cielo que no sabe si reir o llorar, así que mientras tenga que navegar por sus corrientes voy a reir todo lo que pueda, para que cuando me toque llorar, las lágrimas que nazcan de mi rostro se vean derrotadas por lo que supuso una vida llena de frenesí.

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