martes, 31 de marzo de 2015

Reencuentro con la luna

Vuelvo a amanecer entre susurros,
contando nubes negras por pasar,
los rayos penetrantes, esperanzados
en volcar su ira en mi resplandor

y se vuelve a hacer de noche
y me vuelves a partir en dos,
me haces insensible, inhumano
y me sumerjo en mi pesar,

entonces acudo a mi reencuentro
con aquella que siempre es fiel,
la luna está ahí esperándome
para hacer de mi mejor alma,

para hacer de mi sed un río
que fluye a contracorriente,
pues cuando tú lo navegas
no existe barco ni bandera,

ni capitán, ni tripulación bravía
que haga de mi calma usura,
si lo cobras todo de mi amor
en cada reencuentro con la luna.

sábado, 28 de marzo de 2015

Me ves

Me ves, pero no me miras,
me oyes cada mañana fría,
pero no escuchas mi corazón
y me desamparas en tu silencio

mas cuando me ves me escondo,
miro de reojo al cielo y pido
que cuando falte a mi condena
seas tú quien irremediablemente
me obligue a quererte más
y a dejarte menos. 

viernes, 27 de marzo de 2015

Mi último aliento

Por tu culpa no me encuentro,
me deshago por momentos,
cuento las horas para verte,
los segundos pasados
en los que no pude tenerte,

también pienso en el futuro,
en compartir contigo,
pero si no te tengo hoy amor
no hablaré del mañana,

si no te tengo hoy amor
favorezco al arrepentimiento,
te necesito más que a mi,
más que al aire que respiro

y ya puede acabar el mundo hoy,
puede acabarse todo ahora
que yo terco, te buscaré
para que mi último aliento
soberbio; recite que te amo.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Corazón astillado

Tengo el corazón astillado,
clavado en mi pecho tembloroso
que por estar; está entero
atravesado en mi reposo.

Tengo en el pecho una pena,
un mal necesario del querer
que amando se pierde
entre las ruinas del ayer

y tengo un alma encasquillada
que ya no sé si es alma o no,
ella respira siempre acompañada
rogando alegría a su fervor.

Perderme

Si la vida es un continuo perderse
no quiero encontrarme con mi ser,
ni mi ser creo que quiera verme,
ni verme quiero, ni calmar mi sed

y por si alguna vez me encontrara
hacedme saber que no me hallo,
que mi sombra responda mi valía
y mi gesta luzca de soslayo,

que ya no sé si yendo voy,
ni camino conozco cuando pierdo
mas cuando gano sollozo
en el mar de tus recuerdos.

martes, 24 de marzo de 2015

Cómo ver la vida

Alguien me dijo una vez que el ser humano tiende a plantear la vida de manera equivocada. Tratamos de vivir acostumbrándonos a la tristeza y a recibir de vez en cuando algo de felicidad. La intentamos atrapar y aprovechar como si de algo efímero se tratara, como si fuera algo tan extraordinario que el hecho de que esté a nuestro alcance se basa en algo casi inaudito, pero algún día tendremos que darnos cuenta de que eso no es así.

Verán, la vida es un cúmulo de situaciones, una sucesión de variables que nos condicionan a acomodarnos en un estado de ánimo u otro, pero no puede ser todo tan malo, no podemos vivir en las sombras esperando de vez en cuando algo de luz que nos guíe, no quiero creer en eso.

Hay algo de lo que jamás nos hemos percatado: el ser humano no es infeliz por naturaleza, sino todo lo contrario. Hemos creado una sociedad tan derrotista que no queremos ver que realmente somos felices y que los momentos duros son los efímeros.

Cuando despiertes y te des cuenta de ello cambiará tu vida.

Mazapán

Confuso poso en el difuso bioma
como las palomas blancas mazapán,
los recuerdos de aquel otoño
que entre hojas siempre volarán

y se esparcirán por el suelo,
por la suciedad de tu mirada,
por la copla mal cantada
de tus sentidos al pasar,

porque no hay perdón ni cura
que ruegue Dios a mi locura
la poesía el don que me faltaba
y la pena la dupla a desdentar,

que esperando a mi cordura
tus ojos entraron sin avisar
y yo tonto e iluso en amargura
hice de tu rostro mi altar

y yo tonto e iluso en amargura
no te vi llegar

y ya te fuiste.

Quererte más

Me ves, pero no me miras,
me oyes cada mañana fría,
pero no escuchas mi corazón
y me desamparas en tu silencio

mas cuando me ves me escondo,
miro de reojo al cielo y pido
que cuando falte a mi condena
seas tú quien irremediablemente
me obligue a quererte más
y a dejarte menos.

Mi capitán

Si estuvieras en la nube capitán,
si estuvieras, volaría a tu rescate
que no hay verso en mi desván
que me haga olvidar este desastre.

Que sin ti mi barco pierde el rumbo,

que nos quedan muchos lemas,
tantos poemas y me derrumbo
aunque me digas que no tema

y si tu corazón está en mi mano

no quiero marchar en tu olvido,
mi capitán, que sufro en vano
de anhelarte recordando lo vivido.

Eres luz y esperanza, mi capitán,

si estuvieras, volaría en tu rescate,
que no hay verso en mi desván
ni poemas en mi escaparate
que hundan las penas de tu mar.

Y así

Yo no soy así,
ni así son mis querencias,
de amarrar el amor
de sangrarme la paciencia.

Yo nunca he sido así,
de vivir en la cautela
y esperar tu llanto
para ir a socorrerte.

Yo siempre fui distinto,
fui de jurar amor eterno
y eterno morir en tu regazo
conociendo tus pecados

y ahora no sé que hacer,
pues por quererte he resbalado
sin saber que temo más
si amar o simplemente ser amado.

Rayos de sol

La paciencia de su amor no se quebrantaba a pesar de cada uno de los segundos que permanecía admirando sus caderas; el tiempo no existía, las agujas giraban entorno a un infinito que reinaba en su propia utopía, aquella que siempre se estrellaba contra la misma dictadura creada por su timidez, aquella que se rendía a cada una de sus penas por volver a pensar en cómo sería el tacto de sus labios.

Que no existía barco alguno si no era el que capitaneaban sus deseos, ni rumbo que no atracara donde los sueños mueren y comenzaba a nacer la realidad, pero todo era inútil. Inútil, pues mientras esperaba el rayo de sol le cayeron más de mil chaparrones y tan leal fue su amor que toleró cada tormenta si así podía pasar un segundo más a su lado.

Finalmente, la paciencia se fue fundiendo entre el calor de sus deseos, que acongojaban una historia sin principio y sin final, sin recordar que tras las nubes siempre acabará alumbrando el rayo de sol.